miércoles 15 de julio de 2009

Diferentes

Para empezar un poquito de bossa nova


A mi me gusta el azul, pero a tí te gusta el amarillo, pero no por ello voy a arrancarte la cabeza. Aunque otros lo harían en mi lugar. Un gran problema es que muchos no saben lo que es ser diferentes, de lo bueno que tiene la diversidad y lo malo de la homogeneidad. No intentes pisotearme por tener una opinión diferente, un punto de vista más claro o más oscuro de las cosas. Puedes darme tus razones, que yo las escucharé con respeto... y quién sabe, que quizás con suerte logres convencerme y sea parecido a tí en alguna cosa.

¿Por qué se empeñan todos en dinamitar lo diferente? Porque todo tiene que ser gris. Las conversaciones entre personas que están de acuerdo son aburridísimas. E incluso las parejas que son tan similares, terminan aburríendose. Hay cierta chispa en la discusión, en los diferentes colores. Hay cierto morbo en gritarse el uno al otro (hasta cierto límite) y más aún cuando se sabe que después las cosas van a seguir bien.


Las diferencias aterrorizan al mundo, ya sea un color de piel distinto, una manera de pensar (sana) distinta... todo lo que tenga que recibir el hemisferio izquierdo (el creativo, el de las novedades) nos da siempre un poco de miedo. Si nos sacan de nuestros esquemas, de nuestras formas de vivir, nos descolocamos de tal manera en la que nos entra el miedo o nos bloqueamos.

Todos (y empezando por mí) deberíamos ser más tolerante ante lo diferente, ya sea con las personas, con los lugares e incluso con las situaciones. Si nos encontramos con algo nuevo, no debemos de bloquearnos, debemos superarlo hasta encontrar el siguiente obstáculo... Y afrontar las diferencias con optimismo.